Saona Blasco Ibáñez

Saona Blasco Ibáñez

¡Oye, que ya abrió un nuevo Saona en la av. Blasco Ibáñez, 59-61! Este sitio es el nuevo spot ideal para los jóvenes de la zona, por su ubicación estratégica justo entre los campus de Humanidades y Tarongers. No solo es un lugar cómodo para tus almuerzos entre clase y clase, sino que tienes el rollo de comer en una terraza que es una pasada, ¡perfecta para llevar a tu perro y disfrutar del buen tiempo!

En Saona, la familia sigue unida, manteniendo ese toque familiar que te atrapa. Aquí puedes disfrutar de una comida increíble, bien presentada y a precios que no te harán llorar. Si buscas ese ambiente fresco y joven, este es el lugar. Así que, ya sabes, ¡no te lo pierdas y da una vueltita por allí!

Saona Blasco Ibáñez

Restaurante
Valoración media: 4,5
Opiniones: 3.719 Reseñas
Dirección: Av. de Blasco Ibáñez, 59-61, Algirós, 46021 València, Valencia
Teléfono: 960 13 02 82

Horarios Saona Blasco Ibáñez

DíaHora
lunes13:00–16:30, 20:00–23:30
martes13:00–16:30, 20:00–23:30
miércoles13:00–16:30, 20:00–23:30
jueves13:00–16:30, 20:00–24:00
viernes13:00–16:30, 20:00–24:00
sábado13:00–16:30, 20:00–24:00
domingo13:00–16:30, 20:00–23:30

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación Saona Blasco Ibáñez

Dónde se encuentra el nuevo Saona

¡Ey, peña! Si andáis buscando un plan chido en Valencia, no podéis dejar pasar el Restaurante Saona Blasco Ibáñez. Este sitio está en la Avenida de Blasco Ibáñez, 59-61, en Algirós. Mira, yo fui en época de Fallas y, la verdad, el menú especial que tenían pintaba brutal. Tenían 5 estrellas de valoración, así que ya os podéis imaginar lo bien que se come allí.

La atención al cliente es de 10, de verdad. Todos los camareros son super rápidos y cuidan hasta el más mínimo detalle en la presentación de los platos. Comí un salmorejo con queso cottage y aceitunas negras que estaba de locos. ¡Y ni hablar de los canelones de rabo de toro, que también estaban muy buenos! Además, si tenéis peques, están bien preparados: tienen un menú infantil y, cuando fui, una camarera le trajo un mantel de papel y colores a mi niño. Un detalle que se agradece, la verdad.

El restaurante es amplio y luminoso, justo lo que necesitas para disfrutar de la comida. Tienen terraza al aire libre con sombrillas, perfecto para esos días soleados. Aunque estaba a tope, la atmósfera era tranquila y se podía disfrutar sin agobios. Los precios son bastante asequibles, ¡entre 20 y 30€ por persona! Pero ojo, mejor reservar antes, que siempre está lleno.

¡Totalmente recomendable, y sin duda repetiremos!

Cuál es la dirección exacta de Saona

Entonces, ya te contaré sobre Saona Blasco Ibáñez. La experiencia puede ser un lío de extremos, la verdad. Por un lado, hay días que la comida está tan mala que ni el McDonald's le haría un favor. Nos tocó una fideuà super salada, que te deja un mal sabor de boca y el crujiente, seco como una piedra. Un delito que suban los precios y no ofrezcan ni un "disculpa" por el desastre. El servicio, con más desorganización que en el último concierto que fui. No sé tú, pero si el servicio hubiera sido un poco mejor, la cosa habría cambiado.

Sin embargo, no todos los días son así. A veces, el lugar se pone bien agradable, con una comida mediterránea que está para chuparse los dedos. Tardan un poco en servirte, pero vale la pena esperar. Los platos son ricos y encima tienen menú diario que no está nada mal. Bueno, vale, hay que hacer reserva porque si no, te quedas sin mesa. ¡Y ojo! El ambiente es de lo más chill, con un ruido bajo que te deja hablar tranquilo.

Te voy a decir que también hay días en los que todo cuadra. La carta está llena de opciones increíbles, con platos ideales para compartir. Las tortitas con atún y la tarta Banoffee son un must. El trato del personal es super profesional y atento, y, además, el ambiente es acogedor, perfecto para estas tardes calurosas. Las vecinas de la zona no se cansan de volver, y diría que es por el combo de la buena comida y la atención.

Así que, si te animas a ir, la dirección exacta de Saona es Av. de Blasco Ibáñez, 59-61, Algirós, 46021 València. ¡No está tan mal para un rato con amigos! Solo recuerda buscar un sitio para aparcar porque puede ser un poco complicado, pero si le pones ganas, seguro encuentras.

Qué lo hace un lugar ideal para los jóvenes

La verdad es que en Saona Blasco Ibáñez hay opiniones bastante divididas, ¿no? Te cuento que en una ocasión, un camarero super simpático nos recomendó el Menú Degustación. Pero, sinceramente, fue un gran *fail*. La fideuà de mariscos estaba para olvidar, no pudimos ni acercarnos a ella. Los entrantes, flojísimos, solo disfrutamos de los dos primeros y eso fue un milagro. El postre, que no sabía mal, tampoco fue nada del otro mundo. Y ya ni hablar del cava, solo tenían una opción barata y totalmente *mediocre*. La experiencia, en general, *decepcionante*. ¿El precio? Entre 20 y 30 € por persona. No lo recomendaría para nada, comida: 1, servicio: 3, ambiente: 1.

Pero, espera. No todo es tan negro en Saona. Otras veces hemos ido y flipado con los postres. La torrija es un must, y aunque algunos platos como la hamburguesa eran un desastre porque la carne estaba dura, el resto de la comida, generalmente, está muy rica. Precio similar, 20-30 € por persona. En este rollo, comida: 4, servicio: 5, ambiente: 5. Solo que hay que tener cuidado con lo que eliges.

Y si no sabes qué cenar, Saona es la opción. Sí, su cocina es fusión, pero a veces eso es precisamente lo que buscas si quieres algo diferente. Tienen platos como el ceviche versión Saona que puede que no te lleve a Perú, pero mola. Las croquetas de pato Pekín están de lujo y las gyozas también son creativas para hacer un juego de sabores. Ah, y también tienen unos postres decentes. La atención es buena, el chico que nos atendió fue la caña. Si vas a cenar por allí, cuenta con un precio de 20-30 € por persona, comida: 5, servicio: 5, ambiente: 5, y el ruido es moderado.

Y claro, ¿qué lo hace un lugar ideal para los jóvenes? Pues que tienen menú de fin de semana por solo 15€, donde puedes elegir entre varios primeros, segundos y postres. Hay un ambiente genial, con buena atención y precios asequibles. Además, todo se ve bien presentado y limpio. Es el tipo de sitio donde siempre puedes reunir a unos amigos sin gastar un dineral y disfrutar de una buena comida, ¡no se puede pedir más!

Está Saona cerca de alguna universidad o campus

Si buscas un sitio donde disfrutar de buena comida y un ambiente agradable, Saona Blasco Ibáñez es la movida perfecta. Nos atendió el equipo de lujo, Alek, Lucía y Tavo, y la verdad, ¡son unos cracks! Te hacen sentir como en casa, siempre con una sonrisa y listos para cualquier pregunta. La comida estuvo brutal, de cinco estrellas, y no puedo olvidarme de la torrija, que es un must. De verdad, no hay duda, volveremos a reventar ese lugar.

La última vez que estuve, la experiencia fue inmejorable. Desde que entras, el ambiente te envuelve: acogedor y con una decoración top. Yuru se encargó de que nuestra visita fuese aún más especial, todo el tiempo atenta y con esa sonrisa que ilumina. La presentación de los platos también era impecable, y la comida... ¡ni te cuento! Super recomendado al 100%, no te lo pierdas.

Si te gusta un buen menú, este sitio está en otra liga. La primera vez que lo probé no fui muy convencido, pero desde que entré aquí, el trato de Sandra me dejó flipando. Explicó la carta a la perfección y hasta se preocupó de que disfrutáramos de la experiencia. Las croquetas de cuatro quesos son una bomba, pero no te olvides de la causa limeña y los rigatoni. Para el final, déjate llevar y pide la tarta de lima cremosa.

Todo el mundo aquí parece saber lo que hace. La comida es de calidad suprema, los entrantes y ese costillar ibérico son pura delicia. Sin dudas, lo mejor es el ambiente: amplio y bien decorado. Ideal para cenas y justo a tiempo para celebraciones, como ese cumple que hicimos con 13 amigos. La pata de pulpo fue un escándalo total, qué rico!

Y si te preguntas si está cerca de alguna universidad, ¡pues claro! Saona está justo al lado de la Universidad de Valencia. Así que, después de clase o de un examen largo, es el lugar perfecto para relajarte y disfrutar de una buena cena. ¡Ya no hay excusas para no visitarlo!

Qué campus están ubicados cerca de Saona

La verdad es que Saona Blasco Ibáñez es todo un descubrimiento, ¿no crees? Cenando allí con mi esposo, nos encontramos en un lugar agradable, donde se respira tranquilidad. La cena fue estupenda, todos los platos regresaron vacíos a la cocina, lo cual es siempre un buen signo. La atención de los chicos fue increíble, siempre atentos y con buena vibra. No es de extrañar que tenga 5 estrellas en general: comida, servicio y ambiente, todo en su sitio.

Si buscas algo distinto, te cuento que en otra ocasión fui con unos amigos y las sensaciones fueron un poco mixtas. La atención fue rapidísima y los camareros, súper amables, pero la comida… digamos que dependíamos de la suerte. Los entrantes no me convencieron mucho, pero los platos principales estaban bastante buenos, aunque un poco pequeños. Ah, y no olvidemos a Patricia, la camarera que nos atendió, una crack. Por el precio, que ronda entre 10-20 € por persona, te puedes llevar una experiencia decentona, pero añadiendo la bebida, ya se te sube un poco la broma. En general, lo mejor fue el trato, y por eso me atrevería a darle 4 estrellas.

Pero volviendo a la experiencia mágica que tuve, esa noche fue pura conexión. Gabriel y Sandra nos hicieron sentir como en casa, servían los platos con tanto cariño que cualquier imperfección casi se olvidaba. La presentación y el respeto por los ingredientes se notaban a cada bocado. Tomamos una botella de vino que fue el complemento ideal para una cena de 40-50 € por persona. Te lo juro, fue más que simplemente comer, fue una experiencia donde el ambiente te envuelve y te hace desear quedarte más tiempo. Sin duda, volveremos.

Y por cierto, si te preguntas por los campus cercanos a Saona, no te olvides del campus de Tarongers, que está bastante cerca, y también el campus Blasco Ibáñez. Así que si eres estudiante o estás visitando a alguien por ahí, ya sabes: ¡una cena en Saona es un planazo!

Es adecuado Saona para comer entre clases

Tienes que darle un vistazo a Saona Blasco Ibáñez. ¿Por qué? Porque tiene 5 estrellas y es un sitio mega agradable. La primera vez que fui, el ambiente estaba de lujo y la atención fue espectacular. Sandra fue nuestra camarera y estuvo pendiente de nosotros en toda la cena. Te sientes como en casa, de verdad. Por unos 10-20€ por cabeza no vas a encontrar mejor comida y servicio por ahí. Eso sí, si vas, no te olvides de probar los entrantes y la torrija. ¡Están de locura!

Otra cosa que no te puedes perder es el menú degustación. Yo fui con mi marido y nos atendió Yuri, un crack, además de otro chico rubio que se encargó de explicarnos cada plato. ¡Todo estaba riquísimo! Te hablo de unos 30-40€ por persona, pero vale la pena. El arroz con bogavante fue la bomba, y no tuvimos que esperar mucho en el comedor interior. Así que, si tienes un antojo de rico, ya sabes dónde ir.

Lo mejor de todo, de acuerdo a la gente que ha ido, es que la comida llega rápido y deliciosa. Un amigo que fue por un cumpleaños comentó que el menú del día es variado y las porciones son generosas, para que salgas bien satisfecho. Claro, todo esto por 10-20€, así que no está nada mal. A pesar de que algunos mencionaron que el menú de noche les dejó un poco con hambre, si te decides por los platos recomendados, no fallas.

Y mira, si te preguntas si Saona es bueno para comer entre clases, te diría que sí. Tienen precios ajustados y un ambiente que invita a relajarse. Además, hay aparcamientos gratis cerca, así que no te complicas la vida. Te aseguro que después de una buena comilona, estarás listo para afrontar lo que venga.

Qué tipo de ambiente se puede esperar en Saona

Ya te digo, Saona Blasco Ibáñez es un sitio que no decepciona. Si andas buscando un lugar 5 estrellas para celebrar cualquier movida, ya sea con tu pareja o un grupo de amigos, este es el sitio ideal. Fuimos un buen pack y pedimos el menú de grupo, y, ¡madre mía!, la comida era muy rica y en cantidad. No salimos con hambre ni de coña.

El servicio es otro rollo. Tío, los camareros estaban súper atentos a lo que necesitábamos. Nunca nos hicieron esperar por nada, y en un par de ocasiones incluso nos ofrecieron recomendaciones que ni habíamos pensado. Aquí sí que se nota que saben lo que hacen, así que, sin duda, volveremos seguro.

El precio está bastante bien, entre 20-30€ por persona para cenar, y lo que comes realmente vale cada euro. Además, si tienes alguna restricción alimentaria, no te preocupes, que la carta especifica todos los alérgenos. Y lo mejor es que tienen varias opciones vegetarianas para aquellos que siguen otra dieta. Todo un detalle, ¿no?

En cuanto al ambiente, puedes esperar un lugar acogedor y animado, perfecto tanto para cenas con amigos como para celebrar algo en familia. Los niños están más que bienvenidos, y tienen hasta menús específicos para ellos. Así que ahí tienes, un sitio para disfrutar, sin estrés y con buena vibra.

Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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