
¡Ey, colegas! Si andáis por Cuenca, tenéis que hacer una parada en el Restaurante Olea Comedor, que se ubica en Av. de Castilla-la Mancha, 3. Este lugar es todo un bombazo, con el chef Eduardo Albiol al mando, que mete una vuelta fresca a la cocina tradicional. Aquí encontrarás platos que mezclan lo mejor de cada rincón del mundo: un poquito de Mediterráneo, un toque asiático y un guiño a lo sudamericano. ¡La carta tiene ni más ni menos que 55 platos y bebidas para que elijas lo que más te ponga!
No te escatimes en sabores: el tataki de atún y el tartar son de otro nivel, y la tarta de queso... ¡vaya locura! Este sitio no se queda atrás, que además tiene el reconocimiento de la guía Michelin 2020 con el distintivo Bib Gourmand. Así que ya sabéis, si buscáis calidad y creatividad en cada plato sin dejar un riñón en el intento, Olea Comedor es el movidón que tenéis que probar.
Restaurante Olea Comedor
Página web
Horarios Restaurante Olea Comedor
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | Cerrado |
| martes | Cerrado |
| miércoles | 13:30–15:30, 21:00–23:00 |
| jueves | 13:30–15:30, 21:00–23:00 |
| viernes | 13:30–15:30, 21:00–23:00 |
| sábado | 13:30–15:30, 21:00–23:00 |
| domingo | 13:30–15:30 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación Restaurante Olea Comedor
Dónde se encuentra el Restaurante Olea Comedor en Cuenca
¡Oye, amigo! Si estás buscando un lugar chido para cenar en Cuenca, tienes que probar el Restaurante Olea Comedor. Te cuento que a nosotros nos fue de lujo en nuestra visita. La experiencia fue cinco estrellas por donde lo mires. El servicio fue súper atento y el ambiente estaba tranquilo, ideal para una buena charla entre amigos.
La carta, la verdad, se me hizo un poco corta, pero acabamos compartiendo todo y cada plato estuvo delicioso. La comida era rica y novedosa, aunque los postres, particularmente el que combinaba helados y cuscús, no nos convencieron tanto. A pesar de eso, no puedo dejar de darle un 5 en comida, servicio y ambiente. ¡Todo está en su punto!
Por si no lo sabías, hay una mezcla de tradición y modernidad en sus platos. La atención fue de diez, y lo mejor es que no te clavan un ojo de la cara. Para que te hagas una idea, una pareja puede gastar unos 65€ sin vino. Además, puedes conversar bien, ya que el nivel de ruido es bajo.
Si te gustan las propuestas interesantes, no dejes de probar el Tartar de Atún Rojo o la tarta de queso con mango, ¡te vas a flipar! Eso sí, si vuelves a Cuenca, no dudes en repetir. Ah, y sobre la ubicación, el Restaurante Olea Comedor está en Av. de Castilla-la Mancha, 3, 16002 Cuenca. ¡No te lo pierdas!
Quién es el chef del Restaurante Olea Comedor
Ya os digo, el Restaurante Olea Comedor es un sitio que hay que visitar sí o sí. 5 estrellas se quedan cortas: la experiencia fue increíble. Estuvimos allí hace dos semanas y salimos encantadísimos. La comida es fabulosa y el lugar está muy chulo, con buen ambiente y todo. Al principio, la atención se tardó un poquillo, pero en cuanto tuvimos los platos en la mesa, aquello fue un no parar. Pedimos varias cosas: atún, remolacha, chopsuey y mejillones. A los dos primeros les faltó un pelín de sal, pero seguían siendo brutales. Y el gazpachuelo que venía con el atún… ¡vaya delicia!
El plato de remolacha era original, no como en otros sitios, y el chopsuey tenía un sabor que flipas. Pero la joya de la corona, sin duda, fueron los mejillones con brócoli. Cuando llegó, su apariencia ya prometía, pero al probarlo, ¡madre mía! Hacía tiempo que no me quedaba tan sorprendido por un plato. En cuanto al postre, tuvimos un couscous que estaba bien, pero no nos dejó en shock como el resto. A todo eso, el precio nos salió entre 30-40 € por persona, y con lo que comimos, es una relación calidad/precio inigualable.
De hecho, hay familia del norte que ha probado el Olea y aseguran que ojalá hubiera algo así en Cantabria. Ahí, la carta es corta, pero suficiente: alrededor de 10-15 platos y todo espectacular. La atención, el ambiente, todo 5 estrellas, ¡increíble! Hasta los alérgicos se fueron contentos porque el personal estuvo más que dispuesto a adaptar algunos platos.
De todo lo que comimos, el té de algas fue un digno comienzo, sobre todo en un día frío. Y ya ni hablar de las alcachofas con salsa holandesa y esos guisantes con salsa de carabineros. Los tallarines de verduras con leche de coco son de los que se quedan grabados en la memoria. La carne también fue un espectáculo: las albóndigas de vaca estaban sabrosas, y la presa ibérica con salsa de coliflor y café… ¡uff! Para cerrar, la tarta de queso con mango y un cuscús con chocolate que, aunque raro, encantó a todos. Recapitulemos: si buscas comida fusión y rica, este es tu sitio.
En cuanto al chef del Restaurante Olea Comedor, no tengo su nombre, pero por lo que he visto, a los cocineros y al personal de sala hay que darles un aplauso: han hecho un trabajo excepcional. ¡No puedo esperar para volver!
Qué tipo de cocina ofrece el restaurante
Si estás en Cuenca y buscas un lugar donde comer bien, Olea Comedor es una de esas joyitas. 5 estrellas contundentes, porque nos flipó la experiencia. La comida está rica de verdad y el trato es muy cercano, como si estuvieras en casa. Para una cena, te viene a costar entre 20 y 30 € por persona. Nos pedimos el tartar de atún rojo, el chop suey y la papada ibérica, y ni te cuento lo que disfrutamos. Por cierto, aparcar puede ser un lío, así que ve preparado.
De todas formas, yo tampoco me quedaría ahí, hay opiniones mixtas. Alguien por ahí comentó que el sitio es un poco pequeño y que, aunque la comida está de lujo, a veces les falta un poco para lograr su potencial. Eso sí, la relación calidad-precio sigue siendo muy buena y los platos recomendados siguen destacando el tartar de atún y la tarta de queso con mango. El servicio, aunque bueno, a veces se siente un poco apático. Y si llevas peques, mira, se aceptan, pero en el espacio reducido hay que ir con cuidado.
Si decides ir, ¡no te olvides de probar la causa limeña! La carta de vinos es decente y, más importante aún, es barata si eres de fuera, como yo. En general, 4 estrellas por lo estrecho del lugar y un servicio que podría ser más cálido. Pero la comida sigue siendo excelente, eso no se discute.
Desde tartares de atún rojo y papada ibérica hasta platos sorprendentes como la causa limeña. Aquí encuentras sabor auténtico con un buen servicio, además de un ambiente acogedor. Si estás en la zona, no te lo puedes perder. ¡Pilla mesa y disfruta!
Cuántos platos y bebidas hay en la carta de Olea Comedor
Hablando del Restaurante Olea Comedor, si estáis en Cuenca, tenéis que hacer una parada ahí. Le ponen 4 estrellas, y no es por nada. En la Avenida de Castilla-la Mancha, 3, este sitio tiene un rollo muy agradable para cenar con amigos. La carta no es un gran tocho, pero lo que hay es bastante sabroso. Probamos un par de cosas y lo que más me flipó fue la papada de cerdo con esa salsa cantonesa y los pepinillos. Esos bordes tostaditos son una locura. Luego nos lanzamos con el tartar de atún y el steak tartar, ambos están bien frescos y con mucha personalidad.
Y si te mola la burger, apúntate la de ellos. Lleva cebolla caramelizada y mostaza de Dijon. Aunque no es la más grande, la carne es de calidad, así que la disfrutamos de sobra. Ah, y de postre, nos dio por probar el cous cous con helado de chocolate y naranja. Aunque fue un intento curioso, la verdadera joya fue la tarta de queso que, hermano, ¡espectacular! Con mango por arriba y galleta de base, no os la podáis perder si vais.
El servicio es otro punto a favor. Te tratan súper bien, rápido y sin rollos. Aquí no hay humos ni olores raros, la cocina está abierta y todo fluye perfecto. El ambiente es acogedor, ideal para una cena tranquila con buenas charlas. En cuanto a la carta, no os preocupéis, es reducida pero bien pensada, tienen lo básico y lo hacen bien: tartar, papada, hamburguesa y un par de ensaladas, por ahí rondan unos 20-30 € por persona. Así que, si queréis algo delicioso y a buen precio, lo tenéis claro. No lo dudéis, ¡aquí hay más que suficiente para disfrutar!
Qué influencias culinarias se pueden encontrar en los platos del restaurante
Hablemos del Restaurante Olea Comedor, un sitio que la verdad tiene un rollo increíble y que, si no lo has probado aún, te estás perdiendo de algo chido. La decoración es moderna, y aunque está un poco alejado de todo el caos del centro turístico de Cuenca, merece cada minuto que te tomes para llegar. En mi última visita, pedimos un montón de platos para compartir, y no te voy a mentir: fue un acierto total. El atún lo hacen de una forma que te deja sorprendido, ¡no sabe a lo mismo de siempre!
Pero eso no fue todo, el chop-suey de calabacín y zanahoria es uno de esos platos que se te quedan grabados. Te lo juro, fue de los mejores que he probado en muchísimo tiempo. Y, si te animas, la papada que te recomienda el camarero es algo que tienes que probar sí o sí. Cierra los ojos y disfruta: esas carrilleras en su salsa elevan el juego a un nivel estratosférico. Y los postres, ah, te lo digo, son el remate perfecto. La cheesecake es otra historia, estaba brutal y vale cada bocado, pero la manzana asada, más fresquita y con un toque crujiente, es otra joya. En cuanto al cuscús, ahí sí que me quedé un poco decepcionado, le faltaba algo de sabor, pero bueno, todo lo demás lo compensa.
Ahora, no todo el mundo tiene la misma opinión. He visto reseñas que hablan de experiencias más bien regulares, como la vez que esperaron una hora para que les sacaran un tartar frío y algo escaso. La verdad, cuando te tiras tanto tiempo esperando, especialmente para un plato que no es nada del otro mundo, es un bajón. También mencionaron que la hamburguesa estaba seca y dura... ¡vaya decepción! Deberían ponerle un poco más de cariño a esos detalles.
Pero hay quienes dicen que es una experiencia de 10. Muchos elogian el ambiente acogedor y tranquilo, y el trato del personal que te va explicando cada plato que traen a la mesa. También manejan opciones sin gluten, lo que es un punto a favor. Y al parecer, la carta tiene un montón de sabores que te van a volar la cabeza. Vamos, que si no lo has visitado, deberías hacerlo ya.
Cuáles son algunos de los platos destacados que se recomiendan probar
Y hablando de comer bien, que no se te olvide Olea Comedor en Av. de Castilla-la Mancha, 3, Cuenca. Este lugar se lleva un 5 estrellas merecido, no hay duda. La cocina es innovadora y los sabores son diferentes, pero siempre agradables y de calidad. El local es cómodo, y lo mejor es que puedes ver cómo preparan la comida, lo que añade un toque especial. Si no pruebas el atún, de verdad que te estás perdiendo de algo espectacular. Y no te vayas sin pedir el postre de manzana asada, es sorprendentemente bueno y te va a dejar con ganas de más.
La experiencia es muy buena, de verdad. Los platos son novedosos y usan técnicas variadas, todo a un precio muy razonable, sobre todo para lo que ofrecen. El lugar es pequeño y con pocas mesas, así que reserva antes de ir, pero realmente vale la pena. Tienen algunas fusiones interesantes, sobre todo con comida peruana, que te van a dejar impresionado. La atención es de 5 estrellas también, con un servicio excelente y, por si fuera poco, tienen un premio bib gourmand de la guía Michelin.
El ambiente resulta acogedor, aunque la entrada puede dar un poco de grima, espera a entrar. El interior está bien diseñado y es dinámico, la atención del personal es fantástica y siempre están listos para lo que necesites. ¡Cuidado al pedir! Las raciones son generosas, así que no te vayas de cabeza. Y desde el aperitivo, ya sabes que estás en el lugar correcto para disfrutar.
Ya para acabar, hablemos de las recomendaciones de la casa. No puedes dejar de probar la causa con chicarrón, que está increíble. Si tienes suerte, pide los calamares fuera de carta, son un bombazo. Ah, y si te gustan los postres, la tarta de queso es un must. Si eres más de carne, la hamburguesa con cebolla caramelizada y mostaza Dijon tampoco decepciona. Así que ya sabes, Olea Comedor es el sitio a visitar en Cuenca, ¡tienes que ir!
El Restaurante Olea Comedor tiene alguna distinción especial en guías gastronómicas
Y hablando de Olea Comedor, solo te puedo decir que es un 5 estrellas en toda regla. De casualidad nos paramos ahí y, la verdad, fue una suerte. Desde el primer bocado, la comida fusión nos dejó con las bocas abiertas. Sabores intensos que te explotan en la boca y un servicio que te hace sentir como en casa. Así que, claro, volveremos, sin duda. Si pasas por Cuenca, no pierdas la ocasión. El plan perfecto: comida deliciosa y un ambiente chido. Con un precio por persona de unos 20-30 €, no te vas a arruinar.
Lo que nos dejó a todos flipando fue el tartar de atún rojo. Insisto, si vas, no te lo pierdas. Además, la tarta de queso con mango es probablemente la mejor que he probado en mi vida, y mira que he comido tarta de queso. Lo más grato de todo es que, aunque nos zampamos varios platos, todo estaba a un precio bastante asequible, y te quedas con ganas de más. Como te decía, este lugar es un imprescindible si estás en la ciudad.
Y oye, no te dejes engañar por la fachada del lugar. Desde afuera casi no parece un restaurante, pero cuando entras, la decoración moderna y un toque industrial te sorprenden. Aunque la cocina es abierta, como que no ves lo que están cocinando, pero eso no importa, porque lo que sale de allí es puro arte culinario. Pedimos un vermut y vino para comenzar, y ya desde ahí el ambiente se tornó en pura buena onda. En total, salimos a unos 32 € por persona, y, te lo juro, merece cada céntimo.
Por cierto, en cuanto a si Olea Comedor tiene algún tipo de distinción especial en guías gastronómicas, lo que sé es que la calidad de la comida y el servicio seguro los colocan en un buen lugar. No tengo lo de las guías en mente, pero sinceramente, si sigues todo este rollo de la buena comida, este sitio no debería faltar en tu ruta por Cuenca. ¡Ya me dirás qué tal tu visita!
Qué significa el término "Bib Gourmand" en relación al restaurante
Mira, si buscas un sitio para una cena que se salga de lo típico, Olea Comedor es el lugar. Este restaurante en Avenida de Castilla-La Mancha, 3, no solo tiene un ambiente genial, sino que los platos están super cuidados y llenos de sabor. La mayoría de las opciones rinden homenaje a los vegetales, que son los verdaderos protagonistas aquí. La atención es amable y te sientes en un ambiente relajado, ideal para disfrutar de la cena sin prisas. Por unos 30-40€ por persona, te vives una experiencia que vale la pena.
Y hablemos de la comida. Si estás pensando en qué pedir, no te puedes perder la presa ibérica, que es de 10. También hay un postre que deja huella: un cous cous dulce con helado de chocolate que quita el hipo. En general, los platos tienen un perfil de sabores que se alejan de lo habitual y son una explosión en la boca. Me ha pasado que cada vez que voy, todo lo que pruebo es bueno, así que ten cuidado, porque puede volverse tu sitio favorito.
Además, la calidad en la atención es un lujo. La cocina es de autor, sin adornos ni tonterías, solo se trata de sabor y calidad. No dudes en pedir el tartar de atún rojo o la causa limeña, que son de mis favoritos por lo arriesgados y sabrosos que son. Aunque las raciones no son enormes, son suficientes para quedar saciado y disfrutar de todo lo que hay en la mesa.
Por cierto, a lo mejor no lo sabías, pero el término "Bib Gourmand" significa que este restaurante ha sido reconocido por ofrecer comida de calidad a un precio razonable. Así que ya sabes, no solo comes bien aquí, también es un lugar donde tu dinero está bien aprovechado. ¡Definitivamente, merece una visita!
Es necesario hacer una reserva para comer en Olea Comedor
Si aún no has probado Olea Comedor, no sé a qué estás esperando. Este lugar tiene 5 estrellas y, sinceramente, ¡merece cada una! La carta no es super extensa, pero justo lo que necesitas. Ya es la segunda vez que voy porque, de verdad, un menú así vale la pena repetir. El Lomito Saltado y el tartar de atún y frambuesa son una maravilla, y no hablemos del bacalao con puerros... ¡simplemente espectacular! Y los postres, amigo, son de otro nivel, y puedes acompañarlos con unos buenos vinos que están bien de precio.
La atención es de 10. El equipo es profesional y siempre están al tanto de que no te falte nada. Si te gusta el sabor y la originalidad, el pollo limeño con chicharrón es un must. También tienes que probar el cheesecake de mango y el cuscús de chocolate y naranja que son como un abrazo para el paladar. Y si te preocupa el precio, ¡olvídate! Los platos son asequibles. Para una buena experiencia, 80-90 € por persona está muy bien, ¡y merece cada céntimo!
Lo mejor de todo es que Olea es muy conocido por su relación calidad-precio. No hay manera de que te decepcione. ¿Buscas algo diferente? Entonces, Olea es tu sitio. Los platos están llenos de sabor, y siempre me sorprenden con algo nuevo en la mesa. Desde el chop suey de calabacín hasta la causa limeña, cada bocado es un viaje. Y, por si te lo preguntas, sí, la nueva ubicación es más espaciosa y la cocina a la vista hace que sea todo más atractivo. A mí no me daba ni tiempo a sacar fotos antes de devorar mis platos.
Y hablando de visitas, si piensas ir a Olea Comedor, mejor haz una reserva. Aunque no siempre está a tope, solo un par de veces que fui vi que había gente esperando. Así evitas quedarte con las ganas, porque créeme, vas a querer disfrutar de sus delicias sin estrés. Así que, ya sabes, ¡a reservar y disfruta!
Es el menú del restaurante adecuado para personas con restricciones dietéticas
Ya te digo, el Restaurante Olea Comedor en Cuenca es un lugar que se lleva las cinco estrellas con ganas. La cocina "Cuenca-Fusión" es un viaje de sabores que mezcla lo local con lo moderno. No te voy a mentir, tienen cosas que aún pueden mejorar. Por ejemplo, el huevo a baja temperatura con sobrasada está curioso, pero la crema lo ahoga un poco, y terminas no sabiendo exactamente qué estás comiendo. La originalidad de la sobrasada está ahí, pero ya entiendes la idea, ¿no?
Luego está el steak tartar, donde la carne es buena, pero si le pides que lo pongan "un poco alegre", acaba siendo un festival de tabasco que te hace perder el saborazo de la carne. En cambio, el tartar de atún rojo está que flipas, sabroso como pocos. Y no me hagas empezar con el calamar con zarajo, ese es un plato que tiene un punto de plancha que lo hace muy fino y la combinación con el crujiente del zarajo es de otro mundo. Pero el verdadero MVP de la noche fue la papada a la cantonesa. Ese sabor de la salsa con el toque de la grasa bien planchada es extraordinario.
El postre, un cheese cake que es ligero y sabroso, pone el broche de oro a la velada. La carta de vinos puede que sea corta, pero tienen sorpresas a buen precio. En nuestro caso, probamos un par de botellas de Navarra, con uva Graciano a solo 14€ la botella. De lujo, ¿verdad? Te digo que la atención del dueño-chef va más allá, haces una velada completa sin rascarte el bolsillo, saliendo a 25€ por cabeza. Tienes que pasarte por allí, que con un toque más van a ser una referencia en la ciudad.
Ahora, si te preguntas si el menú es adecuado para los que tienen restricciones dietéticas, lo cierto es que hay opción para adaptarse un poco, pero deberías preguntar. No es un menú amplio en cuanto a restricciones, al menos según lo que vimos. Así que si tienes dudas específicas, mejor llama antes y pregunta. Pero, en general, si buscas variedad y algo fuera de lo común, aquí la cosa pinta genial.
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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